El Camino de la Cruz. El Camino que vivió Él y que hoy veneramos y recordamos.
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| Iniciando el Camino de la Cruz |
Unos te juzgarán y te darán sentencia, pero deberías ignorarlos.
Otros te ponen la Cruz a cuestas, que llevas durante un tiempo, a veces largo.
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| Con la Cruz a cuestas |
Durante el Camino están permitidas las caídas y también está permitido recibir y dar ayuda. Y siempre a levantarse.
Recibe a aquellos que te ofrecen su mano. Recibe también a aquellos que vienen a limpiar tu rostro.
Ofrecéte y consuela a los que te rodean, por muy mal que te vayan las cosas.
Te clavarán en la Cruz, pero para entonces ya habrás superado tantas pruebas que apenas sentirás dolor. Y si algo te quedara, Sevilla te lo aliviará.
Y cuando la muerte se acerque, en esa última exhalación, en esa mirada a la Luz que ya se te acerca, entonces dicen que verás el Camino Recorrido en un instante. Verás cuántas cosas conseguiste.
El Vía Crucis no te es ajeno.
Es el Camino de la Vida, no hay duda.






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